Eva Forest a la salida de la cárcel, acompañada de su abogado, su hija y Alfonso Sastre, 1 de junio de 1977
Portada del diario vespertino Pueblo, 14 de septiembre de 1974.
Tras el atentado, la anotación de la agenda de Tanque reveló su auténtico sentido. Eva Forest fue arrestada el 16 de septiembre. Debido a sus delaciones, cayó no solo su red, sino también aquellas personas que le habían prestado sus casas sin conocer su vinculación con ETA. Algunas fueron torturadas.
Forest aseguró que militaba en el PCE, lo que era mentira, pero consiguió que la Policía sospechara la implicación de dicho partido. Aprovechando la circunstancia, el servicio secreto franquista intentó vincular al PCE con ETA. Para evitarlo, la formación comunista ordenó a sus abogados que no defendieran a los acusados.
Sin embargo, todas las pruebas apuntaban a ETA. Se localizó el refugio de Alcorcón, pero era demasiado tarde: los terroristas ya habían huido. El rastro documental que habían dejado permitió reconstruir sus pasos e identificarlos.
En diciembre de 1974 el Juzgado Militar de Jefes y Oficiales emitió una orden de busca y captura de Bernard Oyarzabal y María Lourdes Cristóbal. Ahora bien, no fueron detenidos. El Gobierno de Francia se negaba a extraditar a miembros de ETA amparándose en un convenio internacional de 1877. Oyarzabal y Cristóbal retomaron sus vidas sin ningún obstáculo.
A partir de 1975 los encausados fueron siendo excarcelados. El 1 de junio de 1977 Eva Forest fue puesta en libertad. Alegó que no había tenido nada que ver con la masacre. Ella y su marido, Alfonso Sastre, se trasladaron a Hondarribia.
En octubre de 1977 las primeras Cortes de la democracia aprobaron la Ley de Amnistía, que extinguió la responsabilidad penal de los crímenes que había cometido la banda hasta junio de ese mismo año. El atentado de la cafetería Rolando quedó impune.